Día Internacional de la Mujer

domingo 08 marzo 2026
Dia internacional de la mujer

Algunos datos y reflexiones, sobre las luchas a nivel internacional y en especial en Argentina

He partido de datos periodísticos y otros publicados en internet, que consideré válidos. Me he centrado en la lucha en nuestro país, pues estoy convencida que debemos reconocer la historia de lo hecho por nuestros antecesores.

Porqué se conmemora el Día Internacional de la Mujer

Las mujeres llevan adelante una extensa lucha a lo largo de la historia en busca de conseguir igualdad y derechos para ser respetadas y tratadas como se merecen ante la ley, igual que como ocurre con sus pares masculinos hace cientos de años. Por eso, en el Día Internacional de la Mujer se busca conmemorar la lucha del género por su participación dentro de la sociedad, su desarrollo íntegro como personas y principalmente, su emancipación o liberación en diferentes puntos y aspectos de la vida misma. El sufragio femenino, la reivindicación de la igualdad, la denuncia contra la opresión social, familiar y laboral, la separación entre sexualidad y reproducción, la defensa de la maternidad libre, la liberación femenina, la libertad sexual, la planificación familiar y los métodos anticonceptivos fueron algunos de los conceptos por los que marcharon y todavía marchan. Pero la imagen de la mujer comenzó a realzarse mucho antes. A principios de 1909, en Estados Unidos, cuando miles de mujeres sociales marcharon en Chicago y Nueva York pidiendo mejores salarios y derecho al voto y también en 1910, en algunas naciones de Europa, donde lograron acceder a la Enseñanza Superior.

Si bien se “celebra” todos los 8 de marzo, fecha institucionalizada por las Naciones Unidas en 1975, es importante conocer que esto no siempre fue así.

Sin embargo, hay otro precedente importante que sucedió el 8 de marzo de 1857, donde cientos de mujeres llamadas “garment workers” organizaron una huelga para que se les reconozca salarios dignos, pero al alzar su voz fueron reducidas por la policía de Nueva York

En 1910 en una Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras en Copenhague, Clara Zetkin activista comunista de Dinamarca y defensora de los derechos de la mujer fue quien sugirió la creación de un día internacional y las 100 mujeres presentes en aquella conferencia, quienes además eran procedentes de 17 países, aceptaron la propuesta por unanimidad. Este día se celebró por primera vez el 19 de marzo de 1911 en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza.

El 25 de marzo de 1911 una tragedia enlutó a cientos de familias. La fábrica de Triangle Shirtwaist en Nueva York se incendió y 123 trabajadores inmigrantes en su mayoría de Europa del Este e Italia, murieron calcinadas. La víctima más adulta tenía 43 años y la más joven, 14 años.

En nuestro país, desde los albores del siglo XX, las argentinas pelearon para ejercer sus derechos cívicos. En el camino quedaron nombres ilustres, como Julieta Lanteri, Eva Perón, Alicia Moreau de Justo, Victoria Ocampo, Delia Parodi, entre otras.

Pero el derrotero de cómo la mujer pudo llegar a obtener el voto y lograr escaños en el poder legislativo no fue para nada sencillo.

Ya en 1910 tuvo lugar en Buenos Aires el “Primer Congreso Feminista Internacional” organizado por la “Asociación de mujeres universitarias” y al mismo tiempo que se llevaba a cabo este mitin, se reunió también el “Primer Congreso Patriótico de Señoras” de corriente mucho más conservadora y mucho menos contestataria que el organizado por el grupo universitario pero ambos congresos, con sus matices, harían oír sus reclamos sobre los derechos de la mujer al sufragio.

En este contexto aparece en escena Giulia Maddalena Angela Lanteri, popularmente conocida como Julieta Lanteri. Nacida en Italia y radicada en argentina. Estudió en el Liceo de La Plata y en 1891 optó por estudiar para médica, una profesión vedada a las mujeres, pero pudo acceder por un permiso especial del Dr. Leopoldo Montes de Oca. Se convirtió en la quinta médica recibida en Argentina. En 1911 se votaba para el cargo de concejales en la ciudad de Buenos Aires. La convocatoria indicaba que podrían votar “los ciudadanos mayores, residentes en la ciudad, que tuvieran un comercio o industria o ejercieran una profesión liberal y pagasen impuestos”. Julieta advierte que cumple todos los requisitos y que dicha convocatoria nada dice del sexo de los votantes, por tanto, concurre a empadronarse. El hecho que una mujer solicite el voto hace que su pedido termine en el juzgado. El Juez falla y en su dictamen expresa: “…Como juez tengo el deber de declarar que su derecho a la ciudadanía está consagrado por la Constitución y, en consecuencia, que la mujer goza en principio de los mismos derechos políticos que las leyes, que reglamentan su ejercicio, acuerdan a los ciudadanos varones, con las únicas restricciones que, expresamente, determinen dichas leyes, porque ningún habitante está privado de lo que ellas no prohíben”. Ella votó en el atrio de la iglesia de San Juan Evangelista de la Boca, siendo la primera mujer en votar en el país y en Sudamérica el 26 de noviembre de 1911. Y lo más notable es que no pertenecía a ninguna agrupación o movimiento político

Poco después de este hecho, el Concejo Deliberante promulgó un decreto que establecía claramente que el empadronamiento se basaba solo en el registro del servicio militar. Había que frenar de alguna manera el ejemplo de esa mujer subversiva.

El 17 de julio de 1919, Rogelio Araya, Diputado Nacional de la UCR, presentó el primer proyecto de ley reconociendo el derecho a voto de la mujer, pero no se trató en el Congreso.

Con la ley Sáenz Peña del voto universal (entiéndase por “universal” solo para los hombres) las mujeres quedaban expresamente vedadas de ejercer su derecho. Pero en los dictámenes de la ley nada decía que las mujeres no podrían ser candidatas. En 1919 Julieta Lanteri se presentó como candidata por el Partido Feminista Nacional y obtuvo 1.700 votos sobre un padrón de 154.302 votantes. Ella proponía luchar por sancionar una licencia por maternidad, prohibir la venta de alcohol, otorgar un subsidio por hijo, abolir la pena de muerte y establecer la igualdad entre hijos legítimos e hijos ilegítimos. Si bien no pudo ingresar, quedó plasmado que la mujer debía participar y fue la primera mujer candidata a un cargo electivo a nivel nacional. En 1920, los socialistas de Alfredo Palacios presentaron en su plataforma a Alicia Riglos Beron de Astrada.

En 1919 fue candidata por el Partido Feminista Nacional.

La primera vez que oficialmente votaron las mujeres en nuestro país fue en la provincia de San Juan el 8 de abril de 1928, durante el gobierno del Dr. Aldo Cantoni (1926-1928). Cuando llegó a la gobernación, se propuso ampliar los derechos de los ciudadanos. Uno de sus objetivos fue apuntalar la base electoral, incorporando a las mujeres al sufragio. De esa manera, pudieron elegir autoridades y ser elegidas para desempeñar cargos públicos sin barreras legales ni educacionales. Su reforma de la Constitución en 1927 reconoce los derechos políticos de las mujeres para las elecciones municipales y provinciales, que se hizo efectiva el 8 de abril de 1928. Ese día las mujeres sanjuaninas votaron en elecciones de diputados y concejales. Concurrieron a las urnas el 98% de todas las empadronadas. Las primeras elegidas por el voto popular fueron Emilia Collado como intendenta de Calingasta en 1928 y Emar Acosta, diputada provincial en 1934.

Emar Acosta, diputada provincial en San Juan. La única mujer en la cámara

A nivel nacional, el tema se puso sobre el tapete con el surgimiento de la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista Argentino (PSA) los que disputan un nuevo estatuto de ciudadanía y la reformulación del pacto político para la Argentina.

Los años 20 serán el momento donde más se trabajará sobre el sufragio femenino universal. Las acciones de Alicia Moreau de Justo determinan una figura imprescindible como sufragista, feminista y socialista. Fue notoria su actividad constante: Alicia Moreau de Justo (Londres, 11 de octubre de 1885-Buenos Aires, 12 de mayo de 1986) fue una médica y política argentina, figura destacada del feminismo y del socialismo.

Desde los primeros años del siglo XX se involucró en los reclamos por mayores derechos para las mujeres. En 1902, junto a un grupo de compañeras, fundó el Centro Femenino Socialista y la Unión Gremial Femenina. Se dedicó a organizar conferencias en la Sociedad Luz, fundó el Ateneo Popular junto con su padre y fue secretaria de redacción en el periódico Humanidad Nueva,​ como así también directora de Nuestra causa. En 1914 se recibió de médica y, unos años después, se adhirió al Partido Socialista, poco antes de casarse con el político Juan B. Justo, con quien tuvo tres hijos.

Para 1918 ya había fundado la Unión Feminista Nacional y, tras el deceso de su esposo en 1928, continuó en la actividad política y la defensa de la mujer, sobre todo en cuestiones relacionadas con el derecho femenino al sufragio, los derechos laborales de los asalariados, la salud y la educación pública. En 1932 elaboró un proyecto de ley que establecía el sufragio femenino.​

En 1932 se creó la “Asociación Argentina de Sufragio Femenino” encabezada por Carmela Horne de Burmeister, pero con la plataforma solicitaba un voto calificado según el nivel educativo. El mismo año se debatió un proyecto de ley de sufragio femenino en la Cámara de Diputados Nacional. La bancada socialista lo sostuvo con apoyo de varios radicales. En medio de una gran movilización de mujeres, este proyecto fue aprobado en la cámara de Diputados, pero rechazado por la cámara de Senadores

Alicia Moreau de Justo, fue una de las más grandes luchadoras por los derechos civiles de las mujeres, pero además apoyó a la Segunda República Española en la guerra civil y fue una asidua crítica del peronismo, al que juzgaba antidemocrático. En 1958 participó en la división del Partido Socialista y la fundación del Partido Socialista Argentino, y ocupó la dirección del periódico La Vanguardia hasta 1960. Permaneció ligada a la vida política hasta su muerte en 1986, a la edad de 100 años, participando activamente en temas vinculados a la lucha contra la dictadura militar a través de la APDH, los derechos de las mujeres y cuestiones vinculadas a su partido.

Las mujeres radicales privilegiaron trabajar por los derechos políticos de la mujer desde el partido. En marzo de 1936 surgió la “Unión Argentina de Mujeres” (UAM), fue una organización feminista fundada en 1936, con el propósito central de defender los derechos civiles de las mujeres en Argentina especialmente frente al proyecto de reforma del Código Civil que amenazaba restringir esas libertades. Inició con Victoria Ocampo como presidente. Estuvo conformada por mujeres activistas de distinta extracción partidaria, que se plantearon la tarea de informarse sobre las condiciones sociales vigentes, estudiar las leyes laborales y mantener lazos sobre las condiciones de las mujeres de otros países

En 1926 se sancionó la Ley 11.357 de derechos civiles de la mujer, que otorgó algunas garantías civiles, pero que seguía manteniendo restricciones para las mujeres casadas. Pero en la década del 30 se discutió un anteproyecto de reforma del Código Civil (comisión Bibiloni, entre otros), en el que algunos artículos amenazaban con empoderar al marido como autoridad legal sobre la mujer casada, impidiéndole ejercer profesiones o trabajos sin autorización. Esta amenaza legislativa generó alarma entre mujeres intelectuales y activistas.​

Desde la fundación, Victoria Ocampo aceptó la presidencia de la UAM, en la cual estaría hasta 1938.

La “Unión de Mujeres Argentinas” (UMA) fue fundada el 12 de julio de 1947, en pleno auge de incorporación de mujeres en las fábricas durante el peronismo, el mismo año en que se sancionó la ley de sufragio femenino (23 de septiembre). Estaba formada por mujeres que luchaban contra el fascismo, no sólo del partido comunista, había también radicales, peronistas y hasta religiosas. Sus banderas desde el inicio fueron el divorcio, la patria potestad compartida, e igual trabajo por igual salario.

Aunque su origen tiene que ver con la izquierda (PCA), desde hace muchos años es autónoma, no tiene padrinos políticos partidarios. Sus integrantes pueden tener afiliación política a cualquier partido.

La historia siguió su curso y los derechos a las mujeres al voto llegaron. En 1944, durante el gobierno militar de Edelmiro Farrel, el coronel Juan Domingo Perón creó la “División de trabajo y asistencia de la mujer” dependiente directamente de la “Dirección general de trabajo y acción social” la cual estuvo a cargo de Lucila de Gregorio Lavié. Fue la primera vez que el estado reconoció a la mujer con derechos propios. En 1945 Rosa Bazán de Cámara, escritora y educadora riojana, encabezó un acto para pedir el sufragio femenino. El mismo coronel Perón creará una “Comisión Pro-Sufragio Femenino” aunque nunca en ningún pasaje de sus alocuciones de aquella época hizo referencia sobre los derechos políticos de la mujer o las características con las cuales podrían acceder las mujeres al voto.

Su postura, aunque sí bien era pro-participación de la mujer en el estado y la política, todavía guardaba ciertos reparos por cuestiones de formación. Pero cambió radicalmente con la llegada de Eva Duarte a su vida. El 4 de junio de 1946 Perón ganó las elecciones. El accionar del Partido Justicialista abarca la acción de la mujer sobre todo en crear una organización dentro del movimiento y en crear un estatuto normativo sobre los alcances de sus derechos en la política. Se creó el “Partido Peronista Femenino”. Eva Duarte, ya esposa del coronel Perón, fue la amalgama y la cara visible de los reclamos sobre la participación de la mujer, sobre todo al regreso de su viaje por Europa en 1947. La ley fue promulgada el 23 de septiembre de 1947, y el voto femenino nacional en Argentina, se ejerció por primera vez el 11 de noviembre de 1951

Con lo expuesto, quiero homenajear a todas las mujeres que de una u otra forma, luchan cotidianamente y en todos los ámbitos. Más allá de las posibilidades de diferente orden que pueden incidir en los logros, quiero resaltar la figura de los hombres que acompañaron y acompañan, una lucha que en realidad es del ser humano. De un cuento infantil, rescaté un consejo de una madre a su hija: “debes ser buena y valiente”, pero agrego, que quizás el trabajo más difícil sea el lograr SER, y para ello, como seres sociales, debemos ser confirmados por otro. Agradezco lo que recibí a lo largo de mi vida y agradezco especialmente a la Asociación de Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia de Córdoba, por poder dar, recibir, crecer. Me despido con versos de Antonio Machado que siempre me iluminaron:

“¿Conoces los invisibles hiladores de los sueños?
Son dos: la verde esperanza y el torvo miedo.
Apuesta tienen de quien hile más y más ligero, ella, su copo dorado; el, su copo negro.
Con el hilo que nos dan tejemos, cuando tejemos”.
“Proverbios y cantares”, Antonio Machado

Prof. Dra. Ana María Alle
Doctora en Medicina y Cirugía
Médica Psiquiatra y Psiquiatra Infantojuvenil
MP 19648 ME 7831 ME 12354
Calificación de Experto en Violencia y Abuso Sexual Infantojuvenil

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