Soledad en la era de la Comunicación.

jueves 31 julio 2025
Soledad en la era de la Comunicación.

Soledad en la era de las comunicaciones
En estos últimos años, el mundo adolescente ha cambiado sus hábitos, sus expectativas y hasta su forma de interpretar la realidad.
La penetración de los medios masificados y el acceso al mundo tecnológico ha debilitado el poder estructurante de la familia. Alcanzan fuerza determinante las tendencias y códigos activados desde ese mundo de las redes y los juegos.

Por otro lado, la implementación de los algoritmos les hace sentir que interpretan sus propios pensamientos, intereses, etc., reforzando una identificación excesiva y la sensación de pertenencia a un grupo ideal.

Y no sabemos hasta dónde influirá la irrupción de la inteligencia artificial.

¿Qué pasa entonces con los miedos esperables de crecer y sentirse grandes?
▪️ ¿Manejar los cambios de su cuerpo y su rol social?
▪️ ¿Construir su imagen corporal aceptando su crecimiento, caracteres y debilidades?
▪️ ¿Cómo procesan sus identificaciones y a quién se parecen más: a personas cercanas, a personajes mediáticos o a influencers?
▪️ ¿Qué defensas activan frente al entorno demandante del consumismo?
▪️ ¿Qué autoestima desarrollan frente a pautas de perfección corporal, juventud eterna y poco diálogo sobre sus inseguridades?

Los motivos de consulta en nuestro consultorio reflejan problemas profundos de conducta y falta de intercambio.
Los padres o el colegio consultan con urgencia para ver qué hacer ante situaciones extremas:
▪️ Explosiones de ira en el colegio y en la familia (ej.: atacar a un compañero y lastimarlo. O romper una pantalla de TV porque le cortaron una serie).
▪️ Pánico y trastornos de ansiedad que los paralizan de angustia.
▪️ Vínculos violentos donde excluyen o son excluidos.
▪️ Discusiones y huidas de la casa, negativismo hacia la escuela, mentiras y ausencia a clase.
▪️ Aislamiento, desinterés y depresiones graves con pensamientos oscuros y refugio en las redes.

“No pensé que estaba tan mal…”
En todas las circunstancias, el mundo adulto que los rodea —la familia, los profesores y hasta los amigos— desconoce que venía conflictuado.

Las conductas explosivas hablan de otro aspecto que se fue de las manos.
Se descubren muchas actitudes que ya anunciaban la crisis: malas contestaciones, mal humor, desgano, irritabilidad, abandono, ausencias, tristeza, pero nadie advirtió que ese jovencito necesitaba ayuda y contención.

“En la era de la comunicación tenemos que partir de la hipótesis de que nadie sabe qué pasa con el otro.”

Los chicos hoy se destacan en el manejo tecnológico y amplían sus horizontes de conocimientos, pero no saben contar sus preocupaciones cuando llegan al consultorio.

Hay que ayudarles a reconocer su malestar profundo.
No comparten con sus padres o amigos sus dificultades.

La incomunicación activa las crisis
Esto provoca momentos dramáticos desde los síntomas que se generan.
Cuánto sufre la familia cuando un adolescente huye de la casa, se vuelve violento en su entorno o cae en una depresión grave, entre tantas formas de crisis.

Los padres estaban confiados porque “está quieto, tranqui con su compu, hablaba poco pero siempre fue así…”
Se naturaliza un estilo de aislamiento y negación.

Se da una seudoconexión
A pesar de que están conectados todo el día con su celular, las redes y la play, el otro es un celular, un código o un emoticón.
No se cuenta ni se transmite el momento real y vivencial.

No hay diálogo de intercambio, solo fórmulas vacías que dictan tendencia.
La actitud es de pasividad, de una hiperestimulación con gran cantidad de información y velocidad que no les da tiempo de digerir.

Se instala una vivencia alienante
La vivencia con el mundo virtual se incorpora como una realidad que aliena y despersonaliza.

Estudios explican los efectos de adicción que produce el exceso de horas frente a la computadora, generando:
▪️ Necesidad interminable de estar con pantallas.
▪️ Desorden en hábitos básicos como el sueño y la alimentación.
▪️ Pérdida de juicio y autonomía de pensamiento.

Todo se asimila sin crítica:

“Si lo dicen las redes, es cierto. Es la verdad.”

A nivel subjetivo se produce un incremento de rasgos de aislamiento y negación de la realidad.
Es un chico que piensa en los efectos de las redes y desconoce lo que sucede en su familia.

Puede responder con inteligencia a los mecanismos tecnológicos, pero no sabe explicar sus temores íntimos o deseos más personales.

El vacío humano y la falta de sensibilidad
Se robotiza el intercambio, con carencia de diálogos y gran indiferencia hacia el otro.
El vacío humano, la falta de sensibilidad y la competencia los expone a:
▪️ Depresiones severas.
▪️ Conflictos violentos.
▪️ Situaciones de manipulaciones peligrosas.

Muchos estudios revelan el aumento de suicidios y crisis de pánico en esta etapa adolescente.

El aislamiento y la incomunicación no permiten pedir ayuda
Las fantasías que condicionan el vínculo con el otro no permiten expresar su soledad.

En el mundo de las extraordinarias comunicaciones, hay gran incomunicación con los padres, los profesores y sus pares.

¿Y ahora qué hacemos como adultos?
Cabe pensar cuántos recursos habrá que concretar desde los adultos y las instituciones para apoyar y esclarecer a la familia.

▪️ Crear estrategias que fomenten otra integración de la familia, el colegio y los espacios complementarios con un sentido educativo y preventivo.
▪️ Trabajar en esa prevención, como campañas salvadoras desde las instituciones que atraviesan la vida de los niños y adolescentes:
» La escuela.
» Los grupos de padres.
» La Sociedad de Pediatría.
» Las asociaciones de Psiquiatría Infantil.
» Los colegios de Psicología y Psicopedagogía.

Estas instituciones deben aportar mensajes firmes y completos para cambiar estos hábitos naturalizados que exponen a todos.

🧠 Soledad en la era de las comunicaciones
Es una realidad, pero también un desafío para todos los adultos que puedan comprometerse.

– 🖋️Autora: Lic. Nélida Córdoba / Psicologa M. 725

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